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Los síntomas que provoca el virus de la COVID-19 son ya bien conocidos y sabemos de la dificultad que implica padecerla, mas recientes estudios están dejando claro que, incluso habiendo superado la enfermedad, varias secuelas se quedan de forma permanente en el paciente. Y muchos de esas taras, puede desembocar en problemas con la conducción.
Según el último informe creado por la Dirección General de Tráfico, el órgano oficial que vela y regula la conducción en las carreteras españolas, los problemas que se están constatando en personas que padecieron el coronavirus son más que una simple coincidencia y está resultando en un problema que se debe abordar cuanto antes.
Según los estudios médicos en los que se basa el documento, el punto de inflexión más importante que se debe anotar y que discrimina si el conductor tendrá mayor o menor problema durante la conducción, es el cuadro clínico que padeció, esto es, si sufrió un proceso grave o si combatió el patógeno de forma más asintomática.
Dichas secuelas se hacen patentes en muchos de los casos, mas no en todos. El informe no diferencia si se produce más en pacientes que hayan padecido el Covid-19 o aquellos que estuvieran contagiados de forma asintomática y lo pasaran sin percatarse.
La conclusión final de la DGT, es estar atento a si se sufre últimamente algún tipo de malestar o mareo durante la conducción, pues puede ser un remanente del patógeno. Evidentemente, si hemos pasado la enfermedad, se debe estar especialmente atento por si contemplamos dichas anomalías.