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El colectivo de ciclistas, muy potenciado durante esta pandemia, posee la capacidad de poder transitar por las carreteras interurbanas por las que también circulan los vehículos, un hecho que resulta trascendente al tener en cuenta los accidentes que se pueden dar. Y es que, el ciclista no tiene una carcasa protectora como la de un coche que pueda amortiguar gran parte del daño. Incluso un motorista, equipado con un casco mucho más rígido y grueso, tiene mejor protección, pues recordemos que el daño del accidente no es por la velocidad de la bicicleta en sí, sino por el golpe que le pueda dar el vehículo que choque contra él.
La DGT sigue en su campaña de cuidar del ciclista, anunciando cuál debe ser la convivencia entre ciclistas y vehículos en varios tipos de vías y situaciones, todo ello para tratar de alcanzar una armonía de seguridad y evitar accidentes derivados de ambos implicados.
En resumen, la Dirección General de Tráfico apunta que los accidentes de bicicletas afectan sobre todo a los cambios de carril, tanto por parte de los ciclistas como de los automovilistas, seguido por los giros, la prioridad en los cruces, la circulación en glorietas y los alcances debidos a no guardar la distancia de seguridad obligatoria y estipulada. Estas situaciones engloban el mayor número de heridos y muertos de ciclistas en carretera.

Así, se recuerda que todo aquel que circule en bicicleta está obligado a llevar:
Por parte de los conductores de vehículos, las indicaciones básicas son:
Por todo ello, la DGT insta tanto a ciclistas como a conductores que tengan más conciencia y sean más prudentes con la normativa, sobre todo al ver a una bicicleta circulando.