Los profesionales de la medicina general trabajan a contrarreloj para atender todos los casos que se les presentan. Ellos denuncian los escasos medios con los que se cuentan para protegerse, además del agotamiento físico y psicológico al que están sometidos continuamente. Hoy tenemos los testimonios de tres profesionales de la medicina, los cuales hacen todo lo que está en sus manos para detener el contagio del covid-19.
En sus consultas, atienden telefónicamente a los pacientes con cuadros de enfermedades comunes, con sintomatología de coronavirus, alergias y demás. Nos comentan que se han suspendido todas las consultas presenciales que estaban en el programa del Centro de Salud debido al especial riesgo que está teniendo este virus y el alto contagio en los profesionales médicos. Se mantienen abiertos los servicios de Urgencias.
Existe pánico y miedo en los pacientes que nos llaman por teléfono, ya que la mayoría nos llama con mucha preocupación y al final resolvemos la consulta calmando y tranquilizando a la persona para que se dé cuenta realmente de su situación con relación a sus síntomas. La sobreinformación hace que muchas veces realicemos diagnósticos precipitados y nos alarmemos innecesariamente.
Para estos médicos especialistas, el escollo que encuentran al enfrentarse con el problema de la pandemia, a diario, no es más que la falta de pruebas diagnósticas que puedan confirmar si el paciente está contagiado por el virus covid-19 o no, las cuales ya han empezado a realizarlas en el Hospital Militar de Zaragoza de forma rápida y sin tener que apearse del vehículo.
Por otro lado, se lastra la carencia de equipos de protección EPIs o el material no apropiado para tratar esta pandemia. "En el amplio espectro de la medicina de Atención Primaria, la incertidumbre es cada vez mayor así como la angustia por no poder realizar nuestro trabajo en condiciones optimas. Al no tener la certeza de los resultados, mediante las pruebas pertinentes a los pacientes, hemos tenido que afinar muy bien la detección de la sintomatología bajo sospecha que presenta el paciente. Es una angustia de no saber a ciencia cierta que esa persona no es portadora del coronavirus y que puede contagiar a otras personas y al personal médico presente", relata uno de los médicos anónimos.
En localidades más pequeñas, los médicos de familia, como se les denomina, atienden también a pacientes en consulta e incluso en domicilio si es necesario. "Al llegar a mi domicilio me espera la familia y siempre tienen la incertidumbre de ¿estará o no contagiado? Si tuviéramos test de detección inmediata del virus no viviríamos con esta pena, ni nuestras familias tampoco".
No tienen materiales específicos, como gorros o perneras específicos para poder recibir pacientes en la consulta. "La ropa es muy justa y no tienen forma de detectar el contagio. Ya hace casi un mes que estamos preparando material de protección hecho por nosotros. Con utensilios y bolsas de plástico hemos ideado delantales y pantallas protectoras, ya que se preveía la falta de EPIs", confiesa uno de los médicos de familia.
La función principal que acometemos ahora mismo es la localización de pacientes con sintomatología de covid-19, analizar si los síntomas tienen carácter de gravedad o no y así hacer una criba para que los pacientes que presenten síntomas leves, se queden en casa y no acudan a urgencias evitando su masificación. En aproximadamente poblaciones de 2500 habitantes próximas a la ciudad de Zaragoza, se detectan unos 30 casos por parte de Atención Primaria, de los cuales tres son enviados al Hospital y dos se demuestra que están infectados. El resto permanece en sus casas. Habrá muchos más casos y se sabrá en el momento que se hagan miles de test en estos próximos días.
En éste momento no tenemos medios para asegurarlo, sólo nos podemos fiar de nuestra experiencia y profesionalidad.