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El Documento Nacional de Identidad, o DNI, es un documento portable y que nos identifica de forma veraz ante las autoridades policiales, judiciales y administrativas mediante un número único, nuestro nombre y apellidos, y una fotografía. Es obligación de todo ciudadano español llevarlo siempre para posibles identificaciones, y se deja claro en la ley que es un documento personal e intransferible.
Analizando un poco el DNI, podemos ver distintos números y marcas que, si bien tienen su relevancia, han despertado multitud de teorías acerca de qué indican y porqué están ahí. La mayoría son leyendas urbanas sin fundamento, unos argumentos sin razón ni causa que a continuación os explicaremos de forma veraz para que se entienda qué significa cada parte del documento.
Se extendió el rumor de que el número que hay en la parte posterior es un indicativo de cuánta gente se llama igual que tú, concretamente el dígito que va luego del carácter “<”. El bulo se ha propagado durante varios años de tal forma que incluso muchos colectivos lo dan como cierto, pues ven cómo ese número se actualiza al renovar el DNI, proclamando que realmente esa es su función.
Lo cierto es que la función de ese dígito es mucho más simple y mundana. Es un dígito de control que se usa para que las máquinas que gestionan las lecturas y renovaciones del documento pueden identificar que se no se trata de una falsificación. Simple y llanamente eso.
Sí, también se ha conspirado con que el número que nos dan como identificativo indica un código de provincia o localidad, un hecho que se ha respaldado sobre todo al ver que los ciudadanos de una misma localidad tienen sus DNI que empiezan por los mismos dígitos.
Lo cierto, sin embargo, es que es totalmente erróneo. El número no guarda ninguna relación con el lugar de procedencia del ciudadano, y sí coinciden varios de una misma localidad o provincia es porque se van dando lotes de números a las máquinas para expedir nuevos, aunque no siempre se usan todos y, por lo tanto, son reutilizados por otros municipios que se quedaron sin números.
Esta teoría está totalmente infundada, pues si algo hay claro en el sistema que gestiona los DNI, es que son únicos. Nunca puede haber dos DNIs con la misma numeración, incluso aunque haya fallecido su posesor, pues sino se formaría un caos en los sistemas bancarios y administrativos al verificar o contrastar históricos.
Se nos asigna un DNI cuando nacemos y nos inscribimos por primera vez, y nos llevamos ese número de forma perpetua tras nuestra muerte.
Sí es cierto es que esa letra está fijada por la máquina, pero no es aleatoria, sino que es un método de control que comprueba que el número introducido es correcto. Se rige por un sistema matemático que consiste en dividir el número entre 23, cuyo resultado estipula qué letra es la que figurará ahí. A continuación, os mostramos la tabla de equivalencias respectivas de las letras de abecedario.

El cúmulo de números y letras que aparece en el reverso del DNI ha dado pie a pensar que, de alguna forma, encripta si su posesor tiene antecedentes penales o algún hecho similar, aunque no hay nada de cierto en ello.
Todos esos dígitos son parte del encriptado de comprobación de la máquina que lo expide para atestiguar que el documento es válido y no una falsificación, es un método de control extensivo.