Noticias e información sobre cita previa.
Actualmente, las pensiones se dividen en dos grupos: contributivas y no contributivas. Estas últimas son el actual motivo de debate en el Gobierno, que de hecho se reunirá este día 13 para abordar tanto su impacto económico como su posible prosperidad.
Recordemos que estas pensiones no contributivas son abonos por jubilación que se brinda a aquellas personas necesitadas de dinero y que, o no han cotizado a la Seguridad Social o si lo han hecho, no ha sido por el tiempo suficiente como para poder percibir una pensión contributiva ordinaria.
Los últimos datos recogidos del mes de agosto, detallan que todas las pensiones no contributivas supusieron casi 184.000.000 euros, distribuyéndose a un total de 449.600 pensionistas.
Este tipo de jubilación lleva ya funcionando en España desde hace tres décadas, cuando se implantó su semilla para que la Seguridad Social lo financiara todo, mientras que cada Comunidad Autónoma tomaba las competencias oportunas para realizar las gestiones y repartos. Sin embargo, el Gobierno está estudiando el final de este tipo de jubilación, o al menos, así lo ha adelantado José Luis Escrivá, el ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, que ha suscrito que estas pensiones no contributivas se integren en el Ingreso Mínimo Vital. Con ello, la Seguridad Social cortará esa prestación y cerrará un importante caudal de gasto.
Y es que, recordemos que el año 2019 supuso un déficit de 16.000 millones de euros para la Seguridad Social en lo que respecta a estas jubilaciones concretas, esto es, el 1,3% del Producto Interior Bruto (PIB) del país. Y lo peor está por llegar, pues las previsiones del 2020 aventuran que será incluso peor aún, entre un 2% y un 3,5% del PIB, o lo que es lo mismo, alrededor de los 38.000 millones de euros.
Estas pensiones han ido cambiando cada año según los valores del PIB y el déficit o superávit habido por la nación, siendo actualmente de 5.538,40 euros anuales que se abonan en 12 pagas al año, además de dos abonos extraordinarios en julio y diciembre.
Esto supone un a bono medio de 400 euros al mes para cada jubilado adherido a esta pensión no contributiva. Al compararlo con el IMV, cuyo mínimo es de 461 euros, saldrían beneficiados si se les cambia una ayuda por otra. Y es más, el IMV no ostenta una cuantía fija, sino que puede llegar a un poco más de 1.000 euros si se tiene un núcleo familiar con cinco miembros.
Lo que sí es cierto, es que esos son datos generales que no siempre se aplican, pues en caso de evaluar una pensión no contributiva de invalidez provocada por una discapacidad igual o superior al 75%, el abono puede llegar a los 8.500 euros mensuales, superando así la cuantía repartida por el IMV.
Para poder percibir la pensión no contributiva, ya sea por invalidez como la normal, se debe cumplir que:
Las pensiones no contributivas son incompatibles con las contributivas, como es lógico. No obstante, las de invalidez sí permiten que el contribuyente pueda trabajar y, por lo tanto, aspirar a los 65 años a tener su jubilación contributiva. En cualquier caso, nunca podrá disfrutar de ambas simultáneamente.