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En pleno azote de la pandemia del coronavirus COVID-19 a nuestro país, el gobierno se ha visto obligado a tomar medidas drásticas para detener el incremento de los contagios. La mayoría de ellas pasan por un mismo objetivo: evitar la congregación de gente en un mismo sitio, y es que, si estamos aislados en nuestro entorno seguro (el hogar), las probabilidades de que resultemos contagiados (o que contagiemos a alguien si somos portadores) disminuye drásticamente.
Museos, centros deportivos, gimanios, escuelas, parques de atracciones, centros comerciales, tiendas... incluso restaurantes y bares están echando el candado a sus puertas de forma radical para unirse al sentido común y evitar situaciones que puedan propagar el virus.
El problema radica en familias con hijos que no tienen opciones para el cuidado de sus hijos. Familias donde ambos progenitores trabajan, divorciados/as o viudas/as están optando por opciones como coger vacaciones forzadas para poder estar con sus hijos en casa al no haber clases. Por otro lado, otras empresas están ofreciendola opción del teletrabajo para facilitar el proceso, una medida fantástica siempre que la labor a desempeñar lo permita.
La última opción disponible para quienes no puedan compaginar esta circunstancia, es recurrir a los canguros, que si bien salvan la situación, supone un gasto importante que no todos pueden asumir. Además, hay que tener presente que estos canguros están expuestos a varios niños y un ambiente distinto que los padres no conocen, de forma que podemos estar abriendo las puertas a un posible contagio.
Dejar los nietos a cargo de los abuelos no es una opción que se recomiende desde las instituciones de salud debido a que estos son el perfil de mayor riesgo ante el contagioso virus. La tercera edad es la más aquejada y la que más letalidad tiene frente al COVID-19, razón por la que se recomienda que estén en cuarentena domiciliaria lo máximo posible.
Desde todos los gobiernos se exhorta a sus ciudadanos a que sean responsables con la situación y que miren las medidas interpuestas como una necesidad social para frenar el avance del virus. La idea es evitar las reuniones multitudinarias siempre que sea posible, y por lo tanto, no recurrir a parques o paseos con los niños si no son necesarios. Que no tengan colegio no significa que se está de vacaciones. La idea es permanecer en casa estas dos semanas de cuarentena.
La responsabilidad es cosa de todos y debemos aceptar estas peticiones gubernamentales con convicción y determinación. Si no, podríamos recaer en que se declare el estado de alarma, esto es, una imposición que limitará la libre circulación de la gente durante horas y lugares determinados, así como el racionado de servicios.
Escrita el 16 Marzo de 2020
Las consultas programadas de otorrinologia en el Francisco Diaz, se mantienen o hansido canceladas.